Dolores Castro Saa era gallega y desde la infancia estuvo marcada por un claro sello de clase que pronto le hizo volcarse en la lucha antifascista. Como otras muchas familias gallegas tuvo que emigrar a Cataluña junto a su madre y su hermano. Ante la imposibilidad de compatibilizar su madre las largas jornadas de trabajo para poderse mantener con el cuidado de sus hijos menores, Dolores fue internada en un colegio de la beneficencia regentado por religiosas donde desarrolló un espíritu de lucha y de defensa de las compañeras más débiles frente a la represión que sufrían.
Al salir del internado hace COU e ingresó en la Universidad donde entró en contacto con miembros de la Organización Democrática de Estudiantes Antifascistas (ODEA) donde comenzó a militar y donde hizo una destacada labor de organización y acercando a numerosos jóvenes a dicha organización de masas. Siendo la responsable de la ODEA de Cataluña participa en la II Reunión General de dicha Organización.
En 1978 se incorpora al PCE(r) al aparato de Propaganda, donde desarrolla las tareas de distribución de propaganda. Una de las tareas más peligrosas ya que la propaganda era distribuida a los diferentes puntos del Estado portando maletas y bolsas y maletas que tenían que sortean los controles policiales. A finales de 1978 se produce la detención de varios miembros del aparato de propaganda entre los que se encuentra Dolores. Se le aplica la Ley Antiterrorista y permanece 10 días en la DGS de Madrid donde es salvajemente torturada. Hasta el punto de que a su ingreso en prisión las carceleras tuvieron que llamar a varias de sus camaradas para que fueran a recogerla al departamento de ingresos porque tenía las plantas de los pies completamente reventadas y no podía andar. Durante cerca de dos meses tuvo que ser transportada por sus camaradas y cuando salió de prisión aun no se había recuperado de las lesiones sufridas por la tortura.
Al salir de prisión pasó a la clandestinidad y al poco tiempo pidió su incorporación a los GRAPO. Participó en las acciones de mayo y junio de 1981. El día 3 de junio en Valencia se salvó de ser herida por muy poco de un tiroteo con la policía nacional, donde dos de los policías resultaron heridos. Ya estaba plenamente identificada y puesta en el centro de la diana represiva, por lo que su asesinato era cuestión de días.
El día 16 de junio el comando compuesto por ella, Antonio Cabeza, Roberto Liñeira y Albino Gabriel López se enfrentan a tiros con la Brigada Antiterrorista en Barcelona, donde Roberto es herido de bala en una pierna. En la fuga recalan en un pueblo cerca de la frontera con Francia. El día 17 instalan su tienda de campaña a las afueras de La Farga de Bebié. Junto con Albino Gabriel López, se acerca al pueblo para interesarse por los horarios de trenes y comprar tabaco y algo de comida, mientras los otros dos combatientes aguardan en una tienda de campaña perfectamente camuflada en una difícil localización a la salida del pueblo. Albino y Dolores son localizados por la Guardia Civil y detenidos. Llevados al cuartelillo, un enclave estratégico en la lucha antirevolucionaria, pues desde él se controlan los pasos a Francia, son brutalmente torturados y asesinados. La versión del Estado dijo que Dolores llevaba una pistola camuflada ¡¡en el pelo!! y que al intentar usarla fueron abatidos. La realidad es que les tuvieron que sacar con brutales pero rápidas torturas la información de la localización de sus compañeros, pues desde las 15.45 que se oyeron los disparos que les asesinaron hasta la localización y acribillamiento de sus otros dos camaradas, a las 18.30, hasta ese alejado pueblo de Girona se desplazaron decenas y decenas de guardias civiles y los dos más altos cargos de la picoletada en Catalunya. Todo eso en apenas dos horas y media.
Dolores fue enterrada unos días más tarde de estos brutales asesinatos en Hospitalet de Llobregat (Barcelona).
